American Gods

Título: American Gods
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Sin Editorial
Formato: PDF
Género: Ficción/Acción
País de Origen: Estados Unidos
Páginas: 415
Calificación personal: 5/5

Reseña

He tardado en leer este libro (en .pdf) 4 meses. Ha sido uno de los que más he tardado en leer, no por su formato, ni mucho menos por el grado de dificultad que tiene, que realmente es mínimo; sino porque lo leía a la par de muchos otros libros que leí en estos 4 largos meses. No  recuerdo cómo lo encontré, ni recuerdo por qué motivo lo comencé a leer, sólo sé que cuando digo “American Gods” muchos recuerdos y miles de experiencias provenientes de 4 largos meses vienen a mi mente. Y sí puede ser uno de los libros que más me ha gustado en este tiempo.

“Creo en un dios personal que se preocupa y supervisa todo lo que hago. Creo en un dios impersonal que puso el universo en marcha, después se fue de juerga con sus novias y ni siquiera sabe que existo. Creo en un universo ateo creado al azar, como un ruido de fondo y por pura casualidad.”

La historia comienza de una forma inverosímil, que más que un comienzo se puede llegar a interpretar como un final. El personaje principal Sombra, es un tipo duro y fornido que acaba de salir de la cárcel después de haber cumplido su condena. Al dirigirse a casa, recibe una noticia que desde el primer momento le da un giro no planificado a la historia. Momentos después se encuentra con un curioso personaje llamado Wednesday. A lo largo de una serie de paisajes “americanos” Wednesday guiará a Sombra mezclando elementos fantasiosos con irrealistas.

“Las religiones son por definición, metáforas, después de todo: Dios es un sueño, una esperanza, una mujer, un cachondo, un padre, una ciudad, una casa, un hacedor de tiempo, alguien que te quiere, incluso a pesar de las pruebas un ser celestial cuyo único intereses es asegurarse de que tu equipo de fútbol, tu ejército, tus negocios o tu matrimonio prospere, se desarrolle y triunfe ante cualquier oposición.”

En el trasfondo de todos estos paisajes increíbles aparecen los dioses, pero no las típicas deidades que se plasman como seres mitológicos e invencibles, sino como personajes comunes y corrientes que adoptan la forma de los seres humanos para mezclarse dentro de ellos y aprender algunas distinciones sociales. Poco a poco se va introduciendo en lo que será una nueva guerra, una guerra entre dioses antiguos y dioses modernos.

“No trabajamos bien en equipo. Nos gusta que nos adoren, que nos respeten y nos veneren. A mí me gusta que cuenten historias sobre mí, cuentos que reflejen mi sabiduría. Es un fallo lo sé, pero es mi forma de ser. Nos gusta ser grandes, hoy en día en los malos tiempos somos insignificantes.”

Se hace una clara distinción entre los dioses antiguos y los dioses modernos. Los antiguos son aquellos que todos conocen: la tierra, el agua, los rayos, la guerra e incluso la muerte. Pero los modernos son todas aquellas cosas en los que la sociedad actual cree, por ejemplo: la televisión, las redes sociales, la comunicación, la ciudad incluyendo a  un mundo globalizado. Es digno de reconocerse la forma tan sutil y peculiar en cómo se conceptualizan todos estos tipos de dioses.

“Los antiguos dioses son ignorados. Los nuevos son fugaces, se dejan de lado pronto en cuanto aparece algo nuevo. O habéis sido olvidado o tenéis miedo de volverse obsoletos, o sencillamente se cansan de existir según el capricho de la gente.”

“¿Le has preguntado qué es lo que quiere? Es lo más inteligente que se le puede preguntar a los muertos. Algunas veces te lo dicen”

Opinión  

Después de meditarlo mucho, he llegado a la conclusión de que ha sido el libro que más me ha gustado en estos 4 meses. Por el sencillo motivo de que lo disfrute como a ninguno otro. Me tomé el tiempo adecuado para llegar a sentirlo y hacerlo una parte de mí, como todos los lectores deberíamos llegar a hacerlo.

“Después de aquello dejo prácticamente de leer. No se podía confiar en las historias de ficción ¿De que servían los libros si no podían protegerte  de algo así?”

Realmente tomé como mío el punto de vista del autor: la forma tan fácil y rápida en la que la sociedad puede cambiar de ideal, en un momento pueden creer incluso en una T.V. y en otro súbito momento en un tótem de madera, todo según sea su conveniencia en el momento más ínfimo. Es una realidad que los dioses están entre nosotros, y lo digo porque prácticamente pueden adoptar la forma de cualquier cosa.

“Mira, creo que prefiero ser hombre que dios, no necesitamos que nadie crea en nosotros. Tiramos hacia adelante y punto. Eso es lo que hacemos.”

“Los dioses son grandiosos, pero es más grandioso nuestro corazón porque es en nuestro corazón donde los dioses nacen y a nuestros corazones han de regresar.”

Una de las cosas que cabe destacar es que al final de cada capítulo se narra un breviario de la historia de un dios antiguo, la forma en que llegó, cómo transcurrió su vida y finalmente, su deceso. Recordemos que Estados Unidos es uno de los países que cuenta con mayor diversidad en cuanto a orígenes se refiere. Se hace alusión a dioses de la India, Alaska, Irlanda, África,  Noruega, entre muchos otros.

“Es tan solo un gesto. La muerte de un perro simboliza la muerte de todos los perros. Me dieron nueve hombres pero representaban a todos los hombres, toda la sangre, todo el poder. No fue suficiente. Un día la sangre dejo de fluir. La fe sin sangre no nos lleva lejos. La sangre debe fluir.”

El libro me maravilló en cada uno de sus pasajes, es genial poder imaginar todos esos paisajes, se hacen muchas descripciones de los tipos de paisaje y como los “dioses” influyen en estos. La narrativa es bastante sencilla y siempre te impulsa a leer un poco más. Cuenta con el elemento ideal que te mantiene enganchado y preguntándote qué podrá pasar después. El final pudo haber sido sólo un poco mejor, me gustó. Recomiendo ampliamente este libro y sobre todo a aquellas personas que no creen en los “dioses”.

“Descubrió que al pasear no necesitaba pensar y eso era exactamente lo que buscaban porque al pensar, su mente se dirigía a lugares incontrolables, lugares que le incomodaban”


PD: Es el primer libro en el que las “citas” han rebasado en número a los párrafos que he escrito.

PD2: He encontrado un paisaje que es similar a los que leí. Es en Huaraz, Perú.



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