¿De qué va todo esto?

Sencillo. Me gusta leer, pero me encanta escribir. Pienso que es una forma de relajarse y expresarse donde nadie nos puede callar.

Son mis crónicas, reseñas, escritos, pensamientos de los libros que he leído. Intentaré subir uno cada semana.

Estoy en proceso de escribir, así que los comentarios son totalmente apreciados. Me considero un "escritor estúpidamente apasionado".

El punto de todo esto es sientas lo que yo sentí al leerlo e imagines los pasajes como yo lo he hecho. ¡Que leas el libro!

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Reseña de La vaga ambición de Antonio Ortuño

Título: La vaga ambición
Autor: Antonio Ortuño
Editorial:
Edición: Físico
Género: Novela corta, cuentos
País donde sucede: México
País de origen del autor: México
Libros leídos del autor: 3
Páginas: 120
Días para acabarlo: 1
Calificación personal: 4.8/5

Previo: Cuentas, ajustes

De alguna manera extra, la vida siempre encarga de darte lo que mereces, sea bueno o malo. Ya sé, el karma ha hecho que nuestras vidas se rijan de una forma más cautelosa, pero yo no hablo del karma (porque en estricto sentido sé lo que significa, pero no sé cómo aplica), sino de las acciones, oportunidades, energías que nos merecemos y no han llegado. Y aunque puede haber ejemplos durísimos en los cuales una persona hizo acciones buenas toda su vida, al final quedará sin nada, o el ejemplo contrario, en el que existen personas malas que jamás reciben lo mismo. Estos ejemplos extremos son putadas del destino, y aunque no estamos exentos, lo mejor es actuar de la forma correcta sin pensar que el destino puede estar ignorándonos. ¿Qué piensan ustedes, podremos ajustar las cuentas siempre?

¿Cómo lo conseguí?

Préstamo directo de un amigo del blog, tuve que ir hasta Guadalajara para que me lo prestaran.

Un poco acerca del autor…

Con este libro, Ortuño se hizo merecedor de un premio, a mi juicio es bastante bien merecido. Aunque no estoy seguro si Ortuño sea más reconocido por sus cuentos, yo sí he oído hablar más de estos.

Reseña

El protagonista de esta historia es un escritor de fama media, a través de seis capítulos o historias, nos narra que es escribir, que conlleva escribir y las bifurcaciones que tiene el mundo de la escritura.

A través del retrato una especie de narración ficticia y autobiográfica, Ortuño nos lleva de la mente por seis episodios que conllevan diferentes aspectos en el tiempo y en el espacio.

Opinión

Tenía varios meses queriendo leer este ejemplar por motivos aún inciertos para mí, no lo había hecho. Tuve que ir a otro estado para poder leerlo. Los libros de Ortuño han tenido una buena relación con el blog, así que se tenía un buen presentimiento del libro.

Si yo pudiera definir al libro con una sola palabra diría que es: ameno. Ameno en la forma de narrar, en la forma de escribirse, en la forma de meterse algunos minutos en tu vida. La narración es tan sutil que pareciera que el autor se esmera en contarte su historia exclusivamente a ti. Es una forma tan personal que asombra.

El timing no pudo haber sido mejor, yo volvía de Guadalajara, así que tenía todo completamente fresco. Una narración que bien podría confundirse con una autobiografía, o una biografía que podría confundirse con una historia de ficción. Hay sutiles guiños que te permiten darte cuenta que esto solo puede suceder en México.

Probablemente lo único desagradable es el capítulo cinco, una especie de historia que sabe totalmente distante a lo que el libro nos viene acostumbrando. Fuera de este capítulo, y que es demasiado corto, es un libro excelente, y totalmente recomendado para aspirantes a escritores. Poco a poco Ortuño se convierte un referente del blog.

¿Maldita o bendita vaga ambición?

Citas

viernes, 2 de noviembre de 2018

Caminemos: tercera parte (epilogo)

III.

En la van descubrimos una caja de vino. Notable coincidencia, sobre todo si consideramos que la última parada era la cava encantada. Iván iba concentrado y decidimos tomar una botella, él no se daría cuenta. Era un vino dulcísimo y tinto. No platicábamos mucho, solo íbamos mirando las ventanas, intentando mirar a través. El paisaje era de película de terror. Desolación por doquier. Las dos copas para cada quién se iban mezclando poco a poco con el torrente sanguíneo. Iván nos dijo que habíamos llegado, y nos sacó de nuestro letargo. Nos contó la breve historia del puente de la perdición, un puente en el que solo atravesaban las parejas que eran fieles y no se ocultaban mentiras, el reto era pasarlo de noche, a las 22:11, si la pareja pasaba perfectamente y no tropezaba con ningún escalón, la fortuna les sonreiría, si acaso uno de los dos tropezaba, el otro moriría antes de caer el puente. En este pueblo eran demasiados extremistas. Iván preguntó si había alguna pareja entre nosotros, y todos nos miramos incomodos, Aunque éramos amigos, nadie de nosotros quiso investigar ni probar. Una hora después volvíamos a la van, el frío era cada vez mayor.

Nos dirigíamos a la última parada, cava encantada, casi medianoche. En la van decidimos jugar un juego absurdo, verdad o reto. Teníamos la botella vacía, así que la giramos en los asientos de la van en movimiento. Cuando la botella se detuvo apuntándome el extremo de “Obedece”, y el extremo de “Manda” a Alejandra, Iván dijo que habíamos llegado. La mirada de ella permanecía impávida, me confundía, me puso nervioso. Ella dijo de una forma neutra, continuamos después del tour, y me cerró un ojo. No supe que pensar. Bajamos de la van y nos adentramos a la cava.

Por obvias razones la cava estaba abandonada, solo resquicios de lo que había sido permanecían. Mientras caminamos observamos los barriles a medio llenar, sucios y llenos de polvo. Parece que nadie había puesto un pie ahí en meses, sin embargo cuando llegamos a la barra se encontraba limpia. Entonces, por mi mente cruzó la pregunta de: ¿Si aquí no producen el vino, de donde salió el de la van? Iván se colocó detrás de la barra, y sacó una misteriosa botella, con cuatro cruces delante. Nos dijo que era un licor especial, con un método diferente de destilación, pero que solo podíamos beber un shot por persona. Yo amaba beber, pero me dio desconfianza, algo no iba como debería, pero mis amigos ya se estaban sirviendo mientras yo seguía pensando. Nos acercamos a la barra, Iván sacó una naranja y la partió en cinco partes iguales, coloco un poco de picante. Nos dijo que la tradición era brindar por los antepasados, por aquellos que daban su vida para la creación de este licor y los que murieron por cava. No le dimos importancia, su trabajo era asustarnos. Bebimos hasta el fondo, el licor era fuerte y cuando pasó por la garganta no fue la mejor sensación posible. Alejandra pidió otro. Yo quise protestar, pero Iván dijo que por haber sido un grupo también portado nos podría vender la botella. El precio de la botella superaba el precio del tour completo, así que no parecía buen trato. Alejandra sacó su monedero y pagó. El frío había disminuido, pero ya no lo sentíamos, el licor estaba mezclado en nuestras venas.

Epilogo

Volvíamos en la van. Sacamos el vino restante, lo vertimos en las copas improvisadas y bebimos. Estábamos ebrios. Se sentía bien, el alcohol mezclado con la sangre, imaginé como sabría el vino mezclado con sangre, imaginé las reacciones químicas haciendo efecto en nuestros cuerpos. La desinhibición hizo efecto, sacamos nuestros celulares y decidimos tomarnos selfies juntos. Abrazados, besándonos, acercándonos. El tiempo transcurría lentísimo en la van, pero por fuera parecía que habían sido kilómetros. Incluso Eustaquio estaba ebrio. El alcohol ya se estaba manifestando en nosotros. Iván se detuvo y nos dijo: Llegamos de vuelta a la hacienda. Fue mi placer acompañarlos por el mundo encantado hoy. Le agradecimos, le dimos una generosa propina y bajamos. Por supuesto que no habíamos olvidado la botella.

No vimos al vigilante, todo estaba desierto. Nos quedamos en el patio, hicimos una fogata, la temperatura estaba unos grados arriba del cero, pero el alcohol nos seguía amortiguando y protegiendo del frío. Nos intercalamos, chico y chica. Acabaríamos el juego. Obedece.  Alejandra tomó una botella vacía y la giró, casualmente volvió a ser lo mismo, ella mandaba, yo obedecería. Ella fue breve: Bésame o bebe toda la botella de licor que compramos. Todos en la fogata estábamos ebrios y me dijeron que la besara… algo había en ella que no me parecía correcto, se veía sospechosa, sus ojos tenían algo, aunque puede que el alcohol hable por mí. Aceptó, susurré. Ella se me acercó, enarcó las cejas y me besó. Antes del beso, miré de reojo a Rafael, a él no parecía importarle, de hecho parecía reírse de la situación.

El contacto con sus labios fue frío. Muerto. Sin rastros de alcohol. Su lengua no sabía a nada. Fue entonces cuando lo supe, cuando la sentí. Sentí la oscuridad dentro de ella, y supe que venía hacía mí. Ella tenía los ojos bien abiertos, su lengua no me soltaba. Dejé de sentir el frío que el alcohol suprimía, ya no sentía nada. Bueno, la sentía a ella, pero yo tampoco podía cerrar mis ojos. Sentía a la oscuridad dentro de mí.


La oscuridad volvía a ser mi hogar. Nunca me dejó. 

miércoles, 31 de octubre de 2018

Reseña de Tras la pista del espejo de Buda por Neal Carey

Título: Tras la pista del espejo de Buda
Autor: Don Winslow
Editorial: Roja y negra
Edición: Kindle
Género: Misterio, Acción
País donde sucede: Estados Unidos
País de origen del autor: Estados Unidos
Libros leídos del autor: 8
Páginas: 446 (+6000 scrolleadas en Kindle)
Días para acabarlo: 6
Calificación personal: 3.8/5

Previo: El espejo de nuestras almas

Por supuesto que hay personas malas y buenas en el mundo. ¿Qué determina esto? Puede haber cientos de razones: el entorno, la genética, la carencia o exceso de emociones, la educación, la formación, e te ce. Las combinaciones son infinitas. ¿Puede una persona mala tener un alma pura? A mi juicio, diría que no. Pudo haberla tenido alguna vez, pero el alma es el reflejo de nuestras acciones, y si en este caso la persona ha hecho acciones malas (no confundir malas con incorrectas), el alma se permeara de tonos turbios y oscuros. Así que la verdadera pregunta sería, ¿una persona puede revertir los tonos de su alma? De nuevo en mi juicio, no. Si has sido una persona mala (y consiente de tus hechos), no hay forma de revertir las manchas en tu alma. Lo que sí creo es que se pueden borrar las manchas producidas por acciones incorrectas.

¿Cómo lo conseguí?

Por algún motivo pensé que sería una buena idea leer segundas partes en este momento de mi vida. Ni esta ni la anterior opción fueron las mejores segundas partes.

Un poco acerca del autor…

Don Winslow, autor multifacético que ha escrito acerca del narcotráfico, de la corrupción policial, y de algunos misterios (esta serie pertenece a estos misterios). Aunque mantiene su postura bastante firme con temas políticos, se nota la mejora en cada uno de sus libros.

Reseña

Neal Carey ha acabado su última aventura… no de la mejor forma. Hasta que un viejo conocido vuelve a tocar la puerta, se debatirá entre seguir en el exilio o volver a las andadas.
A través del retrato de una especie de detective-estudiante de literatura, se presenta: “Tras la pista del espejo de Buda” la segunda parte de los misterios de Neal Carey. ¿Podrá salir avante en esta ocasión?

Opinión

El antecesor de este libro fue uno de los favoritos hace un año, fue tan fresco que no pudo más que encantarme y hacer que lo devorara en un tris. Pasaron los meses y quise darle un poco de espacio a Winslow. Creo que él debió aparecer un poco antes en el blog.

Supongo que no está tan mal comparar los libros de la misma serie, así que seré breve, la primera parte es excelente y este no lo es tanto. Algunas constantes se mantienen: el buen sentido del humor de Carey, su magnífica actitud, la intromisión de algunos personajes secundarios y la mujer que hace que pierdas la cabeza.

Siempre que es una secuela, la opinión se complica, pero aunque el libro no fue de mi total agrado tuvo un cierre alentador que me suscitó las ganas de querer la tercera parte. El principal problema es que la trama es más floja, es menos dinámica y se vuelve más histórica; poco a poco se nota el declive de las situaciones. Algunos giros de tuerca positivos, pero no lo suficiente para hacerlo el mejor libro de misterio.

Si yo pudiera recomendárselos, diría definitivamente que comiencen la serie y se adentren en el mundo de Neal Carey, un detective atípico que a las primeras páginas te roba el sentido de la empatía y te genera querer hacerlo tu amigo del alma.

En busca del espejo de nuestras almas.

Citas

“Si no puedes vencerles, sobórnalos.”

“-¿Me estás ofreciendo un soborno? –Sí, te estoy pagando para que no me des una paliza en nombre de tu amor propio.”

“Hay que tener contactos en todas partes. Son los contactos los que acaban uniendo a las personas influyentes.”

“Todas sus arrugas de tristeza y felicidad habían quedado expuestas ahora que él las leyera.”
“Dile a la gente lo que quiere oír y se lo creerá. La mayoría de las personas no son por naturaleza suspicaces como tú y yo.”

“¿Quién soy yo para dar consejos sobre cómo vivir libre y sin responsabilidades? No he sido libre un solo día de toda mi vida. Si lo fuera, no estaría aquí sentado.”

“Neal habría donado su cuerpo vivo a la ciencia para ver aquella sonrisa dirigida a él.”

“La paranoia es como el cinturón de seguridad: es cuando no te lo pones cuando sufres un accidente.”

“No lo llamaron amor, eso habría sido demasiado romántico y decadente. No lo llamaron una comunión de espíritus unidos por el ardor revolucionario…”

“No cedas jamás ante los cabrones. Ni cuando tengas razón ni, particularmente, cuando te hayas equivocado.”

“Puede que eso sea lo mejor que podemos esperar de este mundo: una celda cómoda.”

“Nunca duraba demasiado, nunca lo suficiente, pero era un pedacito de cielo en un infierno constante.”



viernes, 26 de octubre de 2018

Caminemos: Segunda parte

II.

Al despertar, me encontraba en mi cuarto acostado sobre mi iPod, tenía solo un audífono y en la pantalla sonaba “Sincerely yours, Jonathan Harker”. Me desperté, confuso y un poco mareado, no sabía si había sido un sueño, una pesadilla o algo real. Todo parecía muy normal esa mañana, volteé a ver a Eustaquio y se veía apacible. Me levanté de la cama y me dirigí al cuarto de las chicas y no había nadie. Bajé a la cocina y encontré a ambas desayunando cereal, Rafael no aparecía aún. Las saludé, y me quedé mirando a Alejandra, no podía olvidar la curvatura de sus pequeños senos ni sus expresiones orgásmicas. Su saludo me sacó del recuerdo. –Te he dicho si querías cereal, tontito. –No, no gracias. Tengo un poco de nauseas hoy –mentí. Me revolví en el asiento, y Alejandra dijo: -¿Todo bien? Te ves más pálido que de costumbre, ¿crudo? Cuando me disponía a responder entró Rafael sonriente como siempre. Nos saludó a todos, me quedé mirando sus interacciones con Alejandra pero no pude hallar nada ni siquieramente sospechoso, o habían actuado demasiado bien, o todo fue una ensoñación-fantasía mía. Al poco rato llegó Eustaquio. Todo era bastante más raro que ayer.

Salimos de la hacienda por la tarde, decidimos comer en el pueblo. La elección fue un puesto callejero, una señora mayor atendía. Nos sentamos y preguntamos que tenía. Ella nos enlistó los ingredientes y yo fui el primero en notarlo, la señora era ciega y tenía sus ojos acuosos, seguramente debido a cataratas. Mi piel se puso de gallina, y no quise comer, así que decidí dar un pequeño paseo por el centro argumentando ir a comprar otra cosa. No llevaba nada en la panza. Cuando me iba, Alejandra se me unió, dijo que a ella tampoco le apetecían las quesadillas, miré de reojo a Rafael y no noté absolutamente nada, sabían aparentar muy bien. Mientras caminábamos, Alejandra me contó que tuvo una extraña pesadilla, en su sueño, ella estaba dormida en un sofá, mientras yo aparecía y la miraba fijamente. Me acercaba más, hasta que casi la tocaba. Ella se estremecía y yo no estaba muy seguro que decir. De pronto se calló, como si la parte que siguiera fuera demasiado mala para decirla o si le produjera incomodidad. Yo decidí cambiar el tema y le conté mi sueño, evidentemente omití la parte del sexo, porque ni siquiera sabía si había sido real. Solo le conté lo de la sombra. Ella tampoco dijo nada. Al final no compramos nada y nos reunimos con los demás. Lo que sí pude notar es que ahora tenía  extrañas marcas en la parte superior del pecho, como si algo o alguien la hubieran chupado. Al parecer ella no sabía que las tenía, si no, no se hubiera puesto algo tan escotado. La noche de leyenda nos esperaba, pero ya no me sentía tan valiente para ir. Mi voluntad amainaba, y mi miedo a la oscuridad crecía en cada respiración. Presentía que lo peor estaba por venir.

19:30 estábamos listos, con este nuevo horario el sol se había ocultado más temprano. La oscuridad gobernaba el ambiente. Lilian se encontraba mirando televisión en la sala, Alejandra leía en el balcón, Eustaquio hurgaba algo en la cocina, Rafael aún no llegaba. Yo oía otra canción en mi iPod, seguía con Schoolyard Heroes, la canción era: “Razorblade Kisses”. El encargado del lugar tocó el timbre y yo fui a recibirlo, los tipos del tour de leyendas estaban afuera, acababan de llegar, el tipo me advirtió que no deberíamos ir, porque… en ese instante llegó Rafael y nos apuró a todos, se veía diferente, rejuvenecido, más feliz, más activo. Algo en él no era común. Demasiada felicidad en una persona no es normal. Las chicas tomaron los abrigos y salimos al patio, abordamos la van. No hay otros participantes solo somos nosotros, y el conductor. Se presenta y dice su nombre: Iván. Nos comenta el breve recorrido de la noche: el castillo álamos, el puente de la perdición y la cata encantada. Nombres bastantes carentes de imaginación si me lo preguntan, así que mi miedo disminuyó un poco.

En el camino, Iván nos cuenta un poco de la ciudad, de sus orígenes, de que aunque no muchas personas lo sepan aquí se libraron batallas contra los franceses, justamente la guerra contra Francia es el preámbulo para la primera parada: el castillo álamos. La historia es sencilla, un adinerado francés cimentó el castillo desde la fundación de la nueva España, y lo heredó a su familia, cuando México entró en guerra con Francia, los lugareños olvidaron todos los lazos de fraternalidad y quisieron linchar al dueño. El dueño subió hasta la cima, y se encerró con su rifle. Mató a cientos de pueblerinos, hasta que se le acabaron las balas y murió de inanición. Al pronunciar la última frase, nuestra piel tembló. Sin percatarnos nos dimos cuenta que habíamos llegado. Una reja mediana nos separaba del castillo. Eustaquio preguntó: -¿Podemos entrar? Iván negó con la mirada, así que cercamos la reja, nos llevó a una especie de patio donde se podía mirar un hueco que había en la parte trasera del castillo. Una especie de calabozo destacaba al fondo, y un cráneo demasiado real nos miraba. Le pregunté a Iván si era real, y él nos dijo que lo era, y que era el del dueño del castillo. Después de morir, nadie tocó su cráneo, y aquellos que lo hacían, según decían los pueblerinos, quedaban malditos. Esto ya superaba los clichés, pero evidentemente ninguno de nosotros quiso entrar y tocarlo. Íbamos volviendo a la van para el siguiente punto. Eran las 21:15, el frío arreciaba

miércoles, 24 de octubre de 2018

Reseña de Jaque al psicoanalista de John Katzenbach


Título: Jaque al psicoanalista

Autor: John Katzenbach

Editorial: Ediciones B

Edición: Físico

Género: Thriller

País donde sucede: Estados Unidos

País de origen del autor: Estados Unidos

Libros leídos del autor: 9

Páginas: 434

Días para acabarlo: 6

Calificación personal: 4/5


Previo: Venganza… años después


Estoy seguro que ya hay algún previo acerca de la venganza en el blog, y probablemente puede que haya más de uno. Pero también estoy casi seguro que no se ha hablado acerca de la venganza años después. Imagina, que después de años por fin has logrado superar tu instinto voraz de venganza, pero la vida te pone enfrente la oportunidad de cobrarte algo que te debían hacen mucho. ¿Lo harías? Es una decisión que tiene montones de matices diferentes, puede ser una venganza física, una venganza amorosa, una venganza heredada, puede haber cientos de tipos de venganza, pero la única cosa que es igual es el final. Después de que te has vengado no mejoras. Puede que sientas una especie de alivio, pero será momentáneo. A la larga habrás perdido más de lo que al principio, cuando alguien toma revancha contra otra persona, se convierte en el mismo tipo de calaña. Así que mi consejo es: ni siquiera se tomen la molestia en saludar a aquellas personas que alguna vez les hicieron algo malo.


¿Cómo lo conseguí?


No tenía idea de que venía la nueva novela de Katzenbach, debido a situaciones personales en mi vida, supe que tenía que ordenarla en físico y leerla a la brevedad.


Un poco acerca del autor…


Periodista forjado en Miami, después de haber leído más de 5 libros de él, estoy acostumbrado un poco a su trama y a sospechar prácticamente de todo. Aunque debería haber más reseñas de él, no las hay porque varios de sus libros los leí cuando no tenía el blog.


Reseña


El doctor Starks ha visto su vida recuperada, y aunque nada es igual, ha intentado mantener una rutina que le afecte lo menos posible. En el quinto aniversario del último hecho traumático de su vida, recibe una visita inesperada. Hay un nuevo asesino. Hilos sueltos, piezas que se deben embonar. El reloj volverá a correr…


A través del retrato de un psicoanalista que aún no ha perdido la perspicacia de mirar en donde otros no pueden mirar se presenta: Jaque al psicoanalista, la continuación de una de las novelas más leídas en la época moderna. ¿Podrá el psicoanalista volver a salvar el cuello?


Opinión


Probablemente más de la mitad de los millenials lectores de thrillers modernos empezaron con algún libro de Katzenbach. En mi caso comencé con “El psicoanalista” pero debido a que me resultó muy pesado lo cambié por “El hombre equivocado”, una lectura mucho más digerible y comprensible. Una vez que estuve más familiarizado con todo, retomé “El psicoanalista”, y prácticamente todo lo demás es historia.


El thriller es uno de mis géneros predilectos, pero después de haber leído tantos creo que uno pierde la capacidad de asombrarse. Y creo que solo uno de los libros que he leído de Katzenbach realmente logró sorprenderme. Estamos acostumbrados a los plot twist, es casi casi como un mal necesario en estos libros, y aunque el que aquí tenemos no es impresionante, a partir de este punto todo comienza a mejorar.


Debido a que es una secuela no puedo contar muchos detalles, pero la esencia se mantiene, algunas cosas cambian, otras no. Los personajes, bueno, lean el libro para saber que tan diferentes son ahora. Después de comprendes todo, te sientes un poco tonto en no haber puesto más atención en los pequeños guiños.  A partir de la tercera parte todo mejora, y aunque el final me agrado bastante, esperaba un poco más de la historia.


Es un libro que se recomienda exclusivamente para los fanáticos del autor, ya que él tiene varios libros mejores en muchos aspectos para que se pueda desarrollar un enamoramiento hacía él. En la calificación final influyó terriblemente mi gusto desmedido por Katzenbach así que recomiendo no fijarse en cuatro sino en tres…


Jaque…Mate.


Citas


"Por primera vez se sentía libre. Se parecía a la sensación que notaba cuando se acababan las turbulencias a diez mil seiscientos metros de altura y el vuelo recuperaba la normalidad."

"La pesadilla era siempre la misma: un reflejo distorsionado de la realidad, pervertido por el sueño, que lo atormentaba. Odiaba cada uno de los segundos que duraba."

"La muerte siempre es un juego, doctor."

"Sabía algo con certeza, alguien iba a morir."

"El silencio entre ambos era fuerte, casi como un grito."

"No mueras por ser sarcástico."

"La gente siempre quería hablar, decía que no, pero en realidad quería hacerlo."

"Puede que todos seamos osos perdidos. Un libro que fue regalado una vez, y luego otra más."

"La oscuridad podía ocultar la muerte, o podría servir para esconderlos a ellos."

"La noche los envolvía. La oscuridad parecía engullirlos como si fuera arenas movedizas."

"Tuvo una idea sorprendente, una sensación que prácticamente lo abrumó. Ya no tenía miedo a morir."

sábado, 20 de octubre de 2018

Caminemos: Primera parte

I.

Caminemos, dije yo, mientras instaba a mis amigos a adentrarnos al convento. Nos encontrábamos de excursión por el puente largo, el puente del cinco de febrero. Siempre me gustó mofarme que era el puente del “Superbowl”. En esta ocasión decidimos comprar kilos de carne, litros de alcohol y un chingo de carbón; la pasaríamos de puta madre este fin de semana. Era nuestro cuarto puente del Superbowl que veíamos juntos, pero el primero que nos animábamos a salir, teníamos la costumbre de acampar una vez cada tres meses, pero esta vez era diferente, era una excursión diferente.

Llegamos a la hacienda-convento, un lugar para acampar y pasar la noche en el estado de Hidalgo. Elegimos este particular lugar porque decían que estaba embrujado, yo y mis amigos éramos aguerridos fanáticos del cine de horror, nos sabíamos cada secuencia de descabezados, habíamos visto cientos de películas juntos, conocíamos todas las leyendas de la ciudad, habíamos ido a todo tipo de atracciones donde te “asustan” e incluso ido a campamentos de terror donde la experiencia se vuelve significativamente más real, pero nunca decidimos ir a un lugar embrujado a acampar, y estábamos listos para la experiencia. O eso creíamos.

Después de hablar con el dependiente del lugar, un extraño pata rajada, que daba más pena que miedo, nos instalamos, e ignoramos su discurso introductorio. Abrimos las puertas y tiramos las grandes mochilas. Habíamos rentado tan solo dos cuartos en la grande hacienda. Misteriosamente, y por la temporada, éramos los únicos en el lugar, y no podré negar que había un silencio tétrico por todo el lugar. Creo que más que llegar a oír un ruido en medio de la noche, no oír absolutamente nada, te pone los nervios de punta. Te preparas para algo que no sabes si va a llegar o no, y eso es francamente, desgastante.

Éramos tres hombres y dos mujeres. Venía con mi mejor amigo de toda la vida Eustaquio, y con mi mejor amigo de la carrera, Rafael. De nuestras amigas, Alejandra, otra amiga de toda la vida, y Lilian, amiga del trabajo. Tristemente yo no tenía onda con ninguna, así que esperaba que fuera un fin de semana sano, a excepción de las drogas y el alcohol que traíamos. Las chicas estaban bastante más emocionadas por acampar que el partido, y nosotros estábamos más emocionados por atascarnos de comida y beber como posesos. Boys will be boys.

Como salimos de la ciudad un viernes por la mañana, y el partido era hasta el domingo por la tarde, decidimos ir al pueblo. Sobra decir que hacía demasiado frío, los rescoldos del invierno aún perduraban. Primero comimos en un puesto de la calle, así son los pueblos mágicos, los puestos callejeros tienen más prestigio que los lugares establecidos. No había mucho que hacer, así que decidí ir al puesto de información turística. La chica nos explicó los puntos de interés –aburridos– del pueblo, en toda su plática solo hubo algo que nos atrajo, y fue la noche de leyendas. Durante el primer fin de semana de cada mes se organizaba un tour de leyendas, donde se visitaban ciertos lugares, y se cerraba en uno aleatorio. Casualmente era el primer fin de semana del mes, y sin pensarlo dos veces nos apuntamos. Hicimos la cita para el día siguiente.

A falta de bares y diversión en el pueblo, decidimos embriagarnos en la hacienda. Teníamos alcohol de sobra. Intentamos hacer una fogata, pero las chicas terminaron por prenderla, mientras nosotros, la bola de inútiles, decidimos buscar más madera. Rafael dijo: Pero, ¿qué no el vigilante dijo que no fuéramos al bos… Lo interrumpí antes de que concluyera su frase, y le dije: cállate, puto, il vigilinti diji, suenas como a nuestra mamá, vamos, tomamos nuestras chamarras y emprendimos el viaje. Él no dijo nada más y nos siguió. No sabía si temblaba por el frío o si genuinamente tenía miedo, siempre había sido el más miedoso y el más friolento. Llegamos al bosque, y la temperatura bajó drásticamente, sí, más. Solo traíamos las luces de los celulares, y a ciencia cierta no sabíamos cómo buscar madera. Éramos unos pésimos machos del siglo XXI. Seguimos caminando, intentando memorizar el bosque, a medida que entrabamos la espesura y la oscuridad se multiplicaban; los sonidos se extinguían paso a paso, y el frío nos engullía. Hasta que llegamos a un punto donde debíamos decidir ir por izquierda o derecha, decidí que era hasta donde llegaríamos esa noche, no más. Podría ser peligroso, y apenas habíamos bebido dos cervezas, el alcohol nos esperaba, las chicas también. Rafael camino unos pasos adelante y dijo que no creía en demonios o cosas de la naturaleza, que no creía en un carajo. Y abiertamente se puso a retar a los espíritus que se mostrasen como eran, que se lo cogieran si querían. Grito y se revolcó, intentando sonar convincente. Esa noche, en el bosque no pasó nada. Yo dije que era suficiente, que una cosa era no creer y otra muy diferente era provocar a aquellas cosas que no conocemos. Así que comencé a caminar de vuelta, no sé si fue por miedo o respeto, pero ambos me siguieron. Cuando volvimos a la hacienda las chicas habían prendido una magnifica fogata, y solo nos cuestionaron donde estaba la madera. Se burlaron de nuestras habilidades y se dedicaron a beber más rápido que nosotros. Todo se volvió turbio debido al alcohol, y el incidente del bosque quedó sepultado.

Esa noche a mitad de la madrugada, desperté, no sabía si había sido el frío o las ganas de orinar producidas por las cervezas. Busqué mis zapatos, pero por algún motivo no quise mirar debajo de la cama, me sentía sugestionado, desde niño nunca me gustó mirar bajo la cama por las noches, mantenía esa costumbre. Esa noche dormí en el mismo cuarto con Eustaquio, en la cama de Rafael no había nadie, no le di importancia, seguro él había tenido más suerte que yo con las chicas. Salí del cuarto sin zapatos, moría de frío. Intentaba no pensar en nada, pero entre más me concentraba en la oscuridad, más nervioso me sentía, el frío no me ayudaba, y el ambiente tampoco. Mis pasos vacíos resonaban en un eco oscuro, el silencio me aterraba, engullía las ideas, y fue entonces cuando escuché una especie de grito ahogado en el otro cuarto. Me puse más pálido que la leche, y caminé más lento. Los pasos seguían resonando. Mi instinto me decía que no debería ir… pero mi curiosidad fue mayor. Un grito ahogado en medio de la noche confunde a quién sea, por más prudente que sea. Yo me consideraba valiente, pero esto rebasaba mis expectativas. Sentí cada vello de mis brazos erizarse.

Decidí irrumpir en el cuarto, asustado de lo que encontraría. Me deslicé suavemente, y encontré a Rafael recostado en la cama, con el torso desnudo, Alejandra se encontraba montada sobre él, ambos hacían el amor en el rincón del cuarto. Mi primera reacción fue pedir una disculpa y salir, pero ellos estaban ensimismados en sus cuerpos que no notaron mi irrupción. No sé por qué me quedé mirando absorto tanto tiempo, miraba sus cuerpos, los espasmos, la forma tan asincrónica que tenían de unirse, la rudeza de él en su cara, implorándole que se callara y no hiciera ruido, ella intentando callar lo que sale por naturaleza. Ponía sus manos en su cara, demasiado bruscamente. A decir verdad no sé cómo pudieron acabar en la cama juntos, él era el que tenía menos probabilidades, una vez más la mente de las mujeres me demostraba que eran impredecibles. Apenas había pasado un minuto y yo seguía hipnotizado viendo el bamboleo, me sentía hipnotizado por los cuerpos en media de la noche. De pronto oí un ruido similar al primero, y pensé, ¿acaso todos están cogiendo esta noche? No pude haber estado más equivocado. Dudé en quedarme mirando el espectáculo o revisar el ruido, que había sido la principal motivación para salir. Miré mi pierna y noté que la erección bajaba, así que decidí salir cuidadosamente, no sin antes dar una última mirada a los pechos de Alejandra, noté que tenían marcas, ni lunares, ni nada y no les di importancia.


Al salir del cuarto la vi. Una sombra negra, alta, con una cara blanca, haciendo una perfecta distinción. Me quedé inmóvil e intenté tallarme los ojos, intenté hacer algún ruido, pero no podía, estaba aterrorizado, mi voz se había ido y prácticamente estaba congelado. La sombra me miró fijamente unos instantes, pude ver unos ojos vacíos de todo sentimiento, la sombra abrió su boca de forma exagerada y antes que profiriera algún sonido, me desmayé. Quedé tirado en medio de la gran sala.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Reseña de Nivel 5 de Douglas Preston & LC


Título: Nivel 5
Autor: Douglas Preston & Lincoln Child
Editorial: Plaza Janes
Edición: Físico
Género: Sci Fi - Thriller
País donde sucede: Estados Unidos
País de origen del autor: Estados Unidos
Año de publicación del libro: 1995
Libros leídos del autor: 2*
Páginas: 554
Días para acabarlo: 5
Calificación personal: 4/5

Previo: Gripe Z

Como olvidar el bonito intro de Mil maneras de morir, aquel bonito pero paranoico intro que nos decía que podíamos morir por -valga la redundancia- mil maneras diferentes. Pero una de las que más se me quedó anclada a la mente fue la de morir por bacterias/virus/gérmenes que estén allá afuera. No recuerdo la fuente, ni las cifras exactas, pero según estudios recientes (es mi blog y no deseo poner formato APA) los virus (eses) se hacen resistentes cada día. Su resistencia crece de forma exponencial; los medicamentos no. Ellos se adaptan, mutan, evolucionan; nosotros no. Así que siguiendo este pequeño razonamiento, el fin de nuestros días no será a cargo de los jinetes del apocalipsis, ni por los aliens ni por guerra nuclear, será a manos de virus microscópicos que nos matarán desde adentro. Espero que ustedes si puedan dormir esta noche, y no se queden pensando que existe un puñado de científicos locos que quieren desarrollar un nuevo virus súper poderoso para destruir la humanidad…

¿Cómo lo conseguí?

Uno de los libros más viejos que albergaba en mi librero, no lo había leído porque nada me había suscitado las ganas de empezarlo, hasta que comenzó estas súbitas ganas de leer Sci fi y ciencia ficción…
Un poco acerca del autor…

Ya había leído a Child antes, con ese libro se posicionó en segundo lugar del top 10 de ese año. Así que escribiré un poco de Douglas Preston: escritor estadounidense (de la camada de Micheal Crichton) que se especializa en tecno-thriller, y que la mayoría de sus libros han sido bestsellers.

Reseña

Un futuro realmente no tan lejano, donde la ingeniería genética está más avanzada. Muchos problemas latentes, pocas soluciones. Existe una compañía que tiene un plan, crear una vacuna especial que ayude a solventar la mayoría de las enfermedades.

Guy Carson es un técnico de laboratorio cualquiera que se ve forzado a trabajar en la rutina del día a día. Con un máster en una de las universidades más importantes de Estados Unidos, él sabe que merece  más. Hasta el día que la oportunidad llama en el intercomunicador del laboratorio.

A través del retrato de una sociedad futurista, que ha olvidado muchos de los principios de la naturaleza, se presenta "Nivel 5" una novela enganchadora que nos llevará a más que en medio del desierto.

Opinión

Estos días he tenido predilección por leer Sci fi/ciencia ficción/thrillers, de hecho si pueden recordar en el primer año del blog estos géneros fueron los que dominaron. Siempre ha sido mi "gusto culposo" (porque según yo ya no soy nerd), porque me encanta engancharme con teorías paranoicas y conspiracionistas.

La trama iba bastante, bastante bien. Iba que volaba hacia las cinco estrellas, pensé que aunque estaba siendo un libro largo, lo estaba devorando bastante bien, hasta que llegó la parte media y todo se empezó a resquebrajar. Adelantaremos, sin spoilear, que el final es la parte más endeble, pero sobre todo es exhaustivamente larga, más de doscientas páginas para cerrar el libro. Digiriendo un poco más, creo que ser tan ingrato con algunos personajes secundarios y no darle el reconocimiento merecido fue algo que influyó.

Este libro no pasa el "estándar" para ser Sci fi, de acuerdo, nos plantea una idea loca, pero nunca llega a ser tan trabajada para ser considerada un planteamiento humano (aunque si nos da mucha paranoia). Pero aunque no pasa esta absurda prueba, es un libro interesante y entretenido, que se te mete por los ojos y te hace que lo leas a todo momento. Claro que tiene partes flacas, pero son las menos. Es un buen bestseller.

Me enganchó, me hizo leerlo más rápido de lo normal, y sentí empatía por algunos personajes, el final vaquero no es de mi total agrado, pero se le agradece el arriesgue. Tantas vueltas constantes después de habernos acostumbrado a algo lineal confunde el ritmo. Lo recomendaría a los fanáticos de Sci fi.

¿Y el nivel cero?

Citas

"¿Y quién va a decidir qué es mejor? ¿Usted? ¿Yo? ¿El gobierno? Librémonos de los genes desagradables. Los genes de la gordura y la fealdad, los gérmenes que hacen a una persona repugnante, aquellos que codifican los defectos de la personalidad."

"Creí que el ejército de salvación era una especie de grupo religioso. Lo somos. Pero pensamos que una persona hambrienta no pensará demasiado en su salvación espiritual, sino en su siguiente comida. Alimente el cuerpo y verá libre el alma."

"No fue por dinero. Realmente el dinero nunca me ha preocupado mucho. El dinero plantea más problemas de los que vale. Tampoco fue por la fama. Tampoco fue por salvar vidas, aunque he racionalizado la situación diciéndome que ésa fue la razón. Creo que quizá fue por un deseo puro y duro."

"En el judaísmo creemos que lo que importa es lo que hacemos en esta vida. Alcanzamos la inmortalidad al llevar una vida piadosa, al adorar a dios. Los hijos que dejamos atrás son nuestra inmortalidad."

"El tiempo es una tormenta en la que todos nos hallamos perdidos."