¿De qué va todo esto?

Sencillo. Me gusta leer, pero me encanta escribir. Pienso que es una forma de relajarse y expresarse donde nadie nos puede callar.

Son mis crónicas, reseñas, escritos, pensamientos de los libros que he leído. Intentaré subir uno cada semana.

Estoy en proceso de escribir, así que los comentarios son totalmente apreciados. Me considero un "escritor estúpidamente apasionado".

El punto de todo esto es sientas lo que yo sentí al leerlo e imagines los pasajes como yo lo he hecho. ¡Que leas el libro!

miércoles, 20 de febrero de 2019

Reseña de Tokio no nos quiere de Ray Loriga

Título: Tokio ya no nos quiere
Autor: Ray Loriga
Editorial: Alfaguara
Edición: Kindle
Género: Ficción transgresora, Distopia
País donde sucede: Mundo (varios países)
País de origen del autor: España
Libros leídos del autor: 1
Páginas: 264
Días para acabarlo: 4
Calificación personal: 5/5

Previo: Olvidar, ¿nos hace mejores?
Imaginemos que podemos olvidar lo que queremos a conciencia propia, solo porque algo no nos gustó o nos perjudica o duele, lo podemos borrar. Podemos eliminar todo rastro de existencia previa; a primera instancia suena… tentador, ¿no? Lo primero que nos llega a la mente es ese novio incomodo que tuvimos, aquel ser querido que falleció y nos costó superar incluso un trago amargo que nos costó superar: como dejar la universidad, perder algún amigo o una horrenda película. Suena interesante poder borrar lo que no nos gusta, nos ahorraría pereza, sufrimientos, malos recuerdos, pero al menos yo, no lo haría. No conmigo mismo. ¿El por qué? Si no nos duele no aprendemos, y eso es una verdad incómoda. Los humanos no aprendemos de otra forma que no sea a prueba y error. ¿Cómo puedo ser una mejor persona si no consiente de los errores que tuve en relaciones pasadas? No podría, estaría destinado a cometer los mismos errores, jamás hubiera aprendido nada, y seguiría estancado en mis errores. Tener la oportunidad de borrar tus errores, significa no aceptar tus equivocaciones, o lo que es lo mismo, no aprender nada. ¿Ustedes lo harían? ¿Por qué si, por qué no?

¿Cómo lo conseguí?
Descuento magistral en las ofertas flash de la tienda de Kindle. Bendecido.

Un poco acerca del autor…
Curiosamente no había oído hablar de él, porque supongo que no es para todas las personas. Ha escrito un par de libros más, y colaborado con varias películas. El autor del realismo español por excelencia.

Reseña
Una distopia no tan lejana, no hay enfermedades mortales a la vuelta de la esquina, sino todo lo contrario: la química es tan avanzada que las drogas son legales y todo mundo quiere olvidar algo. La cura contra el sida está encontrada, y no hay más preocupaciones que a quién se pueden tirar hoy. Es un mundo que se consume a sí mismo a pasos agigantados.

A través del retrato de un comerciante de química, de falsos recuerdos o de amnesias, se presenta este mundo. Lleno de recuerdos flash, escenas sórdidas, alcohol y follar, follar, follar.

Opinión
Creo que es uno de los libros más reflexivos que he leído. Está lleno de qué, cuándo, cómo y para qué. El final de cada capítulo te deja una interrogante mayúscula, pero definitivamente creo que tantas escenas sórdidas y transgresión eclipsan la sapiencia del libro. Te dejas llevar por tanto bamboleo y alcohol. Tanto follar nos quita pensar. Pero una vez que puedes separar ambas cosas (después de haber leído tanta ficción transgresora, te vuelves capaz)  y te pones en los zapatos del personaje principal, en un mundo tan preciosamente hedonista, todo es maravilloso. Disruptivamente maravilloso.

La narrativa es sencilla, es compacta como me gusta, escueta por partes. Aunque a veces es demasiado apresurada y sobre cargada de información. Los giros de cada capítulo me agradaron, y aunque es demasiado aleatoria: en un momento estás en Tijuana y otro en Bangladesh, existe una cierta cohesión entre los hechos. He leído varias distopias depresivas, pero esta sabe sustancialmente diferente.   

El personaje es misterioso, es complicado comprender sus  motivaciones, por ratos parecería que fue engullido por el mundo, y solo intenta sobrevivir. Tiene puntos extra por no dejar hilos sueltos, y ese capítulo de Tokio se llevó las palmas y coronó al libro con cinco estrellas.

Definitivamente habrá más del autor acá, no sé cuándo, pero sé que lo habrá.

Creo que ya nadie nos quiere.

Citas
“Desde que los periódicos dicen que el mundo se acaba, siento que las canciones son más cortas y los días más largos.”

“Supongo que soy la clase de persona que al ver en televisión el retrato robot de un asesino se encuentra siempre algún absurdo parecido.”

“…y se marcha con esa cara que ponen los que piensan que la muerte o la sola mención de la muerte nos hace al instante un poco más importantes.”

“El cuerpo tiene su propia memoria. Afortunadamente el cuerpo de esta mujer toma las decisiones correctas.”

“Algunas personas se follan a otras para poder llamar gratis.”

“La gente tiene la manía de enseñarte sus cosas con la misma estúpida alegría con que los magos sacan del sombrero conejos que nadie quiere ver.”

“Para alguien que ni siquiera sabe conducir un estacionamiento es un sitio muy triste.”

“Por extraño que parezca, hay gente que es absolutamente incapaz de entrar sola al cine.”

“Ahora por supuesto necesito más cocaína. Una sola raya no sirve de casi nada. Te deja como un cristo sujeto con un solo clavo.”

“La memoria es el perro más estúpido, le lanzas un palo y te trae cualquier cosa.”

“Siempre hay algo que lleva a la gente a creerse afortunada.”

“Cuando hablan de ti, no sé de qué hablan.”

“El amor es  un millón de enfermedades distintas.”

“Los buenos días se han llevado el dolor pero no han traído nada bueno.”

“Seguramente mi única fe es la resistencia.”

“Quiero que mi mente vuelva. Que construya algo que no se derrumbe a cada instante. Qué destrozo, amiga mía, que destrozo.”

“Me imagino como sería mi vida si ella no estuviera en la ducha, si ella no fuera a salir de la ducha en cualquier momento.”


“Puedo librarme de todos mis fantasmas y aún estaré a merced de los tuyos.”

viernes, 8 de febrero de 2019

Fragmento 645: Piedra, papel o tijera




En cuanto pongo un pie fuera del avión siento el bochorno estallar en mi cara. Pum. Como mil grados centígrados impactan en mi cara, bajan por mis brazos y tocan mis piernas. El calor es penetrante, pero eso yo ya lo sabía. Guardo mis gafas para "ver", y saco los lentes oscuros.  Gafas no es una palabra muy mía, es una de las miles de palabras y costumbres que ella me pegó. Con la convivencia diaria ni siquiera notas lo muchísimo que te puedes llevar de las personas. Extiendo mis audífonos y me preparo para descender.

Doy pasos acartonados y tensos en las escaleras del avión, bajamos por una pista, un pequeño transporte nos espera. Uf, el sol me deslumbra, y ya estoy empezando a quejarme y a sudar, pero prometí que no me quejaría tanto. El transporte, que más bien parece un carrito de golf con esteroides, se contorsiona, llevo mi equipaje de mano entre las piernas, todas las personas parecen acaloradas, pero hay algunos precavidos que llevan bermudas, no como este citadino que lleva un pantalón de mezclilla.  Me coloco el cinturón, y noto que he dejado mi botella de agua en el asiento del avión, expulso un largo suspiro y espero que alguien la disfrute, o si quiera la beba.

El traslado de la terminal dura quince minutos, la brisa ha estado bien. El señor de mi lado, que parece más extranjero que yo, me hace la plática, me pregunta algunas instrucciones y referencias turísticas. Miro su cara detenidamente, gorra amplia, nariz chata y unas gafas de sol más oscuras que las mías. Las perlas de sudor corren por sus mejillas, él tiene más calor que yo. Le confieso que no lo sé, que no sé nada, que es mi primera vez en este estado, que vengo a ver a alguien, que desearía poder ayudarle pero no tengo internet móvil siquiera. 

Sacó mi celular para corroborar lo evidente, no tengo conexión a internet, y miro mi fondo de pantalla, su rostro: una combinación entre delicadeza, ternura y felicidad intrínseca. He venido por ella, he volado más de seis horas por ella, pese a mi ya recurrente negatividad al volar, he volado más de mil kilómetros por ella a pesar de que no puedo dormir en los aviones. He venido por ella, exclusivamente por ella. Todo por ella.

La espera en la banda de equipaje suele ser lo más agónico del mundo, miras cientos de maletas esperando que todas sean la tuya. Miras girar la banda, y piensas que no fue la mejor idea traer una maleta negra de ruedas, que todas son así. ¿Quién diseña las maletas? ¿Tendrán departamento de nuevos productos? ¿Por qué todas las maletas son negras? Así que avistas la tuya de reojo, crees que es la tuya, y la sigues, hasta que otra persona la toma, y te desanimas. Ya saldrá, te dices bufando. El proceso de descarga de maletas, es uno de los más confusos y complicados para entender de la raza humana. Por fin aparece la maleta, y evades la idea de que pudo haber sido profanada o algo peor, extiendes la manija, y echas a andar las rueditas. Caminas. Te apuras.

Te aproximas a la puerta de salida, después de cuarenta y cinco minutos después de haber aterrizado, después de soportar rayos solares inhumanos, choques de temperatura extremos entre el sol mortífero y el aire acondicionado de la sala de maletas, y una sed que ha dejado tus labios secos, pero todo se desvanece, olvidas absolutamente todo cuando la veas a ella en la primera fila para recibirte. Tus piernas flaquean, pero la vitalidad no te abandona, quieres correr a sus brazos, pero sabes que debes guardar la compostura, no sabes si viene con alguien más y hay que dar una buena primera/segunda buena impresión. 

Quieres dejar la maleta, que se joda, solo te quieres lanzar a sus brazos. Ella con esa inmensa sonrisa, te dice: Holi, tú, estupefacto respondes, holi, mi amor. Y se besan. Justo como debería de ser. La abrazas y te mantienes un momento suspendido en el tiempo, olvidas la canción que estás escuchando, olvidas el artista que estabas escuchando. Algo relacionado a piedra, papel o tijera, no te importa nada, porqué por fin estás con ella.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Reseña de Fin de Campo de Don DeLillo

Título: Fin de campo
Autor: Don DeLillo
Editorial: Seix Barral
Edición: Kindle
Género: Narrativa
País donde sucede: Estados Unidos  
País de origen del autor: Estados Unidos
Libros leídos del autor: 1
Páginas: 282
Días para acabarlo: 6
Calificación personal: 4/5

Previo: Fin de la NFL
Creo que nunca hubo oportunidad de hablar de mi otra pasión en la vida, el fútbol americano. Y nunca hubo oportunidad porque nunca había leído un libro que se relacionara (ni cercanamente) a este maravilloso deporte. Ahora que ha acabado, una parte de mí, se entristece y se siente vacía. Habrá que esperar más de 6 meses para que la NFL regrese a nuestra vida, pero como cada año hay que ser fuertes. Mi pasión nació por un videojuego –aunque siempre tuve la predilección por los genes de mi padre-, un día pensé que jugarlo era más sencillo de lo que parecía, y me animé. Y aunque no era un mal jugador, mi equipo era tan malo, que yo tenía que jugar de varios roles, finalmente mi breve carrera acabó, y aunque fui feliz esos días, a veces me arrepiento de haber jugado más. Lo que no ha acabado es mi pasión por este deporte, años después aún puedo recordar nombres de jugadores, de estadios, estadísticas malsanas, promedios, records y jugadas. Mi cerebro guarda un espacio gigante para esta información inútil.

¿Cómo lo conseguí?
En la zona de descuentos de una conocida tienda de música. A un precio bastante irrisorio.

Un poco acerca del autor…
Autor de origen estadounidense, que ha escrito varios libros y recibido varios premios. Se enfoca en describir el paisaje estadounidense de una forma diferente.  

Reseña
Gary Harkness es un corredor que ama el futbol americano que tiene distintos problemas emocionales, por regular sufre una apatía (bastante común en los estadounidenses) que lo hace cuestionarse todo, sobre todo su sentido de pertenencia. Además de sus problemas emocionales, tienden a tener extrañas cavilaciones acerca de una guerra nuclear que acabe con todo lo conocido.
A través del retrato de jóvenes enfundados en jerseys de futbol americano, mentes cavilando a mil por hora, y cientos de formaciones mezcladas, se presenta “Fin de campo” una novela emocionalmente profunda que nos muestra más que simples choques de casco.

Opinión
Todos mis comentarios llegan a ser bastante subjetivos, debido a que amo todo lo que se relaciona con el futbol americano. El primer punto es que, la traducción es de las peores que he leído en mucho tiempo, si acaso planean leer este libro, deben leerlo en inglés o mejor no lo lean.

La narrativa me agradó, y aunque es demasiado aleatoria, ya que la conforman muchas ideas al aire, es una narrativa suave y comprensible. Falta aterrizar muchas cosas que quedan sueltas. Por momentos la trama se complica y sabe únicamente a futbol americano, otros sabe un poco a Palahniuk por la desinhibición que se muestra.  

El personaje principal me generó muchísima empatía debido a sus divagaciones y ensimismaciones, además que me hizo recordar a mis épocas de jugador. Hubo en particular una parte que se narra un partido, probablemente esta sea la parte que más me gustó.

Pese a que se tiene un pésimo cierre y final, hubo más cosas que se rescatan que las negativas, mi subjetivismo se impuso, pero fue un buen rato.

Fin de campo, fin de vida.


Citas

miércoles, 23 de enero de 2019

Reseña de El miedo a los animales de Enrique Serna

Título: El miedo a los animales
Autor: Enrique Serna
Editorial:
Edición: Kindle
Género: Novela Negra (gris)
País donde sucede: México
País de origen del autor: México
Libros leídos del autor: 4
Páginas: 269
Días para acabarlo: 6
Calificación personal: 4.5/5

Previo: El miedo a los judiciales
Probablemente mi generación (aquellos nacidos a principios de los noventas), y algunas cercanas, lograrán recordar el miedo explícito de nuestros padres a la policía judicial. Principalmente recuerdo el miedo de mis padres a los agentes viales llamados tamarindos, aunque esos son mis recuerdos. Pero el miedo a los judiciales radicaba en la desinhibición mostrada, no había un ser más poderoso en las calles, ellos eran los dioses del barrio. Nadie tenía más huevos y poder que los judas. Bastaba con sacar la charola judicial y todos se cuadraban. Algunos podrían decir que vivíamos más seguros en esa época, que el narco ni los delincuentes gobernaban, que la policía tenía el control. ¿Pero a qué costo? Hay miles de personas, miles de casos y miles de opiniones que mencionan abuso de la autoridad. No es, ni fue una mentira que ellos gobernaban con base a miedo, terror, abuso. ¿Qué tan diferente es ahora? ¿Qué preferimos? ¿Qué es mejor, ser gobernados por policías tranzas y corruptos o por narcotraficantes salvajes con principios escasos? Un tema moralmente que me pone los pelos de punta con tan solo conceptualizarlo.

¿Cómo lo conseguí?
Por motivos aún inciertos, Enrique Serna se metió a mis cavilaciones, mirando la tienda Kindle decidí que este era el indicado.

Un poco acerca del autor…
Después de investigar la bibliografía de Serna me percaté que es muy extensa. Aún nos queda mucho que leer de este pilar de la literatura mexicana.

Reseña
Evaristo es un ex periodista que por motivos literarios se mete a la policía judicial, con el pretexto de conseguir material para hacer una gran novela. Pronto verá los grandes beneficios de ser un judicial, y las ambiciones económicas sobre pasaran a las personales.

Cuando un literato es encontrado muerto, las miradas apuntarán a la policía judicial y su recurrente abuso de autoridad. Pronto, Evaristo se verá inmerso en un mundo de disparidad, corrupción, violencia y sus intereses personales saldrán a flote.

A través del retrato de la policía judicial en México se presenta “El miedo a los animales” una novela que satiriza la novela policiaca y la sociedad mexicana. ¿Seremos tan fuertes para sobrellevar los beneficios de la corrupción?

Opinión
Lo primero que se me viene a la mente es: ¿Por qué no nos inculcan a Enrique Serna desde la escuela? ¿Por qué los maestros le hacen el feo? ¿Acaso sus criticas sociales son tan ácidas y sórdidas que no nos creen con la madurez de digerirlo? Es un hecho que Serna no es para todo el público, menos para los sensibles. A algunos les parecerá exagerado, a unos ridículo, a otros mafufo pero a la mayoría le sabrá demasiado ácido y no querrán ver la digresión de sus textos. De hecho, por eso creo que la literatura rosa tiene tan buen recibimiento del público: la gente prefiere leer algo que te de esperanza y te ponga feliz a algo que te asquee.

La narrativa me parece está bien, no es deslumbrante, más bien es sencilla de un modo ameno, de las que no profundizan en cosas no tan necesarias y pasan al pragmatismo.  Algo hubo que le hallé una similitud con José Agustín, probablemente por el momento en que ambos escritores existieron (aunque la corriente de ambos sea totalmente diferente).

Creo totalmente que el propósito del autor jamás fue hacer una novela policiaca/negra, no. El propósito del autor es hacer una sátira de la policía y la sociedad mexicana. La novela jamás es negra, es gris. Por supuesto que tiene un asesinato, y el típico plot twist, pero es un simple pretexto. El pretexto secundario es hacer guiños truculentos al ámbito literario –y sus integrantes- mexicano.

Aunque todo me convenció, el final me agradó, los personajes están un poco idiotas y sin sentido común, es una buena mezcolanza de hechos, situaciones y ambientes. Es una novela terriblemente cumplidora, sin embargo, hubo algo que jamás me llegó a encantar. Al final ganó las cinco estrellas por el cierre. Me asombra que no haya una adaptación en cine.

Los animales no son salvajes, los judiciales sí. ¿A quién le tienes más miedo?

Citas
“Como periodista solo había deseado que los lectores de la nota roja, en vez de horrorizarse por los hechos de sangre, se horrorizaron por la injusticia.”

“Al abrazarla se sintió absuelto, desinfectado, inocente.”

“Ahora comprendía el bienestar animal y la carnicera alegría de los judiciales, pero le aterraba descubrir en sí mismo su instinto depredador.”

“Era asquerosamente culto, su biblioteca ya rebasaba los mil volúmenes, pero los libros no le habían dado inteligencia para vivir. Al contrario: se refugiaba en ellos porque sabía que su vida era un derrumbe filmado en cámara lenta.”

“En realidad, él no le importaba, pero tenía que salvarle la vida para demostrarse a sí mismo que todavía le quedaba amor propio.”

“Eres la principal razón que tengo para vivir. ¿Te parece poco?”

“Para él, todo escritor digno de ese nombre, más aún si era poeta, debía estar inconforme con la realidad y desesperado por cambiar el mundo.”

“Los literatos podemos odiarnos a muerte, pero nunca nos matamos, porque se nos acabaría nuestra principal diversión.”

“Aprovéchate de los pendejos en vez de pelearte con ellos.”

“Empezaba a acostumbrarse al calor de su cuerpo y al apagar la luz la cama se le hizo enorme.”

“Las rivalidades matan el amor.”

“La perfección moral no existe. No hay absolutos en el bien ni en el mal. Si hay condenas en masa a toda la gente del bando gris, te estás condenando a ti mismo. Todos en esta vida, óyelo bien, todos en esta vida somos capaces de hacer una gran chingadera.”

“Hacía tiempo que no amaba a una mujer con esa combinación de ternura y enculamiento.”

“Hubiera deseado intentar un ligue, pero le ocurría con las gringas lo que a la selección mexicana de futbol en sus giras al exterior: se achicaba por falta de roce internacional.”

“Los ahorros podían esperar, el amor no toleraba mezquindades.”

“Lo malo de los muertos era que no aceptaban disculpas.”

“Quien se asomara a su alma sólo encontraría un pantano de culpas y el enorme hueco dejado por ella.”

“¿Por qué la gente más noble siempre tenía que ser la más jodida?”


“Esa era la vida que le hubiera gustado vivir: la de un bohemio sin dinero, pero entregado a su vocación.”

miércoles, 16 de enero de 2019

Reseña de Desterrados de Eduardo Antonio Parra


Título: Desterrados
Autor: Eduardo Antonio Parra
Editorial: Ediciones Era
Edición: Físico
Género: Cuentos (fronterizos)
País donde sucede: México
País de origen del autor: México
Libros leídos del autor: 2
Páginas: 157
Días para acabarlo: 1
Calificación personal: 5/5

Previo: La vida en el norte

Si yo fuera un extranjero que llegara a México, sin conocer absolutamente nada previo, estoy seguro que notaría las diferencias entre cada zona de México, en particular las diferencias tan terriblemente marcadas con la gente del norte y del centro. Dejemos de lado cualquier superioridad moral, lo que realmente importa es de quiénes estamos rodeados, aquí radican nuestras costumbres y la forma de actuar. ¿Por qué tantos años después la gente del norte usa botas? ¿Son ganaderos? ¿Por decenas de años después los chilangos no podemos erradicar de nuestro léxico los vocablos como carnal, chale, ira? ¿Tan ataviados estamos? Es una dura realidad que así como ellos tienen ventajas, nosotros tenemos desventajas: el territorio, la proximidad, la frontera, las visas, el narcotráfico, los muertos, el calor, la carne asada. Todo puede ser una ventaja o una desventaja depende en qué posición geográfica te encuentres, pero sobre todo en qué posición económica te encuentres.

¿Cómo lo conseguí?

Uno de los varios libros que me prestó el mejor amigo del blog. El quinto, nos faltan tres.

Un poco acerca del autor…

Ganador de varios premios internacionales, sus cuentos y escritos se han traducido a decenas de idiomas extranjeros. Recuerdo que un conocido tomó clases con él. Sí que habrá más profundidad por aquí.

Reseña

Es enero y ya tenemos un fuerte candidato a lo mejor del año. Ahí va un pequeñísimo comentario de los que sí (casi todos) me gustaron:

El caminante: una excelente introducción a la vida agrarista en la frontera.
Mal día para un velorio: Uno de los mejores. Una situación prohibida y muy adultera. ¿Hasta dónde podemos llegar con…?
La costurera: Probablemente el mejor de todos. Una costurera en el pueblo guarda un secreto muy macho.
Nunca había oído la letra: Como debe ser una cantina de machos, pero con una carga de tristeza transformada en mujer.
Paréntesis: El tercero mejor. Una situación erótica, que se devana en pensamientos.
Un diente en el pavimento: un cuento de sicarios -que milagrosamente- no ocurre en la frontera, sino en la CDMX.
Calor callado: La vida de una mujer en celo… y sin sexo.


Opinión

Uf, de los quince cuentos, me quedo con tres. Si el libro hubiera sido de solo esos tres cuentos, yo lo hubiera comprado gustoso. Esos tres cuentos mencionados son de lo más mexicano, fronterizo y erótico que jamás he leído. Valen las cinco estrellas del libro. Y no es que los demás no sean buenos, sí que lo son, pero no están a la altura.

Después de hace casi medio año, no me quedé con ganas de leer al autor, pero al haber sido un préstamo de una persona que en verdad considero un aprecio literario, decidí aceptar la recomendación. No quedé nada decepcionado, y en esta ocasión, como en las anteriores la recomendación fue excelsa.

La narrativa es breve, pero elaborada. Muchos sustantivos. Muchas palabras cargadas de descripciones. Pero. Con. Pocos. Puntos. El autor tiene esta peculiar forma de narrar, que te genera un altísimo sentimiento de empatía. Cumple con absolutamente todo lo que tiene que cumplir: malas palabras, erotismo, realidad, crudeza, profundidad. Todo. Probablemente sean muchos cuentos, y eso podría difuminar el impacto que alguno produce, pero fuera de ello todo es perfecto. Ojala lo hubiera podido disfrutar un poco más.

Una serie de cuentos que va totalmente recomendada, sin importar si eres mexicano o no. ¿Qué mejor oportunidad de poder comprender la sordidez de México?

Desterrados… Desenterrados…Desfierrados. ¿Qué importa?

Citas

"No llegaré nunca. Los latidos sin ritmo del corazón me lo anuncian segundo a segundo. Seguiré andando hasta el último instante, cuando la muerte venga a arrebatarme de las garras de este sendero."

"No los culpes. ¿Quién te manda morir en 24 de diciembre? Es un mal día para un velorio…"

"Nacer en un ambiente compuesto por puras mujeres, sobre todo en una ciudad pequeña y bronca, es difícil para cualquier varón. Y hasta vergonzoso: los compañeros de la escuela detectan desde el primer día de clases los ademanes femeninos quién debería actuar igual que un perfecto macho en ciernes."

"Siempre he querido preguntarles como reaccionaron el día que nací al descubrir entre mis piernas un pequeño falo."

"Luego pasaba las noches sin dormir, atormentado por el recuerdo de tanta piel, senos y muslos acariciados por esas manos toscas."

"A veces no se sabe qué es más doloroso, la pérdida o la decepción que uno causó en quien acaba de perder."

"Somos puercos que devoramos el cadáver de este pobre pueblo después de verlo defenderse hasta morir. No soportamos a los héroes. Nos dan miedo. Hay que borrarlos de la memoria de los hombres."

"Ella tenía sus pupilas dilatadas y rubor en los pómulos. Masticaba con alegría. Su respiración hacia que el pecho subiera y bajara con ritmo continuo."


miércoles, 9 de enero de 2019

Reseña de Perfidia por James Ellroy

Títulos: Perfidia
Autor: James Ellroy
Editorial: Literatura Random House
Edición: Físico
Género: Noir
País donde sucede: Estados Unidos
País de origen del autor: Estados Unidos
Libros leídos del autor: 10
Páginas: 778
Días para acabarlo: 9
Calificación personal: 3/5

Previo: ¡Guerras, guerras!
Lo primero que nos viene a la mente cuando decimos la palabra guerra es: soldados, cosas verdes, explosiones y Estados Unidos. Es una aseveración que nuestros cerebros sufren. En muchas películas o libros nos cuentan la historia de la guerra, de como sucedió, de sus protagonistas y del lugar donde se llevan a cabo, pero son pocos los medios los que nos cuentan lo que pasó en los lugares que no hay guerra, digamos en los países que mandan tropas, y se quedan en “tranquilidad”. Como en las relaciones sentimentales, los que se quedan son los que sufren más, aquellos que viajan o se van es por un motivante mayor, pero los que resienten los estragos de la guerra siempre son los que se quedan, debido a un proceso inexorable y reflexivo que los cuerpos sufren al quedarse estáticos en el mismo lugar.  

¿Cómo lo conseguí?
Fue una especie de regalo adelantado por una preciosura de ser.

Un poco acerca del autor…
Los previos de Ellroy se hacen cada vez más cortos, con el último libro leído de él cerramos un cuarteto de Los Angeles, pero con este abrimos uno nuevo. Probablemente me quedé buscando la trilogía intermedia de Underworld. Habrá que buscarla.

Reseña
La guerra ha estallado, los japoneses han bombardeado Pearl Harbor, y la ciudad de Los Angeles, es una de las muchas ciudades estadounidenses que tiene población japonesa. Un sospechoso suicidio será motivo de alarma entre la policía local, y viejos conocidos volverán al ruedo.

A través de la radiografía de una ciudad que además de lidiar con cuestiones de política externa, tendrá que sobre llevar al odio generado a una población más. Nunca nada es como parece en las historias de Ellroy.  

Opinión
Estoy acostumbrado a los libros largos de Ellroy, pero en este caso ha sido el más largo y detallado que he leído de él. Por un lado comprendo la gran información que es necesaria para darnos una idea de lo que pasaba en la época, pero por otro lado hay mucha información y situaciones que salen sobrando.

La narrativa le da muchas vueltas a las cosas. Tenemos un asesinato que funge como pretexto en todoooooo el libro, y que de alguna forma se espera más de el que lo que se muestra a primera instancia. Hay muchos detalles que no necesitamos.
  
Por otro lado, volver a personajes ya conocidos te genera un sentimiento de ambivalencia. Habrá personajes que ames u odies, habrá personajes que no quieres que mueran, y otros que intempestivamente lo harán. Hay algo que no está bien con los personajes principales, ya que nunca te generan mucha empatía. El libro en general carece de un poco de empatía.

Habiendo tantos guiños a situaciones, personajes y cuestiones conocidas, es inevitable sentirte cómodo, sentirte en una ciudad que ya conoces, pese a esto, no es el mejor libro del autor. Probablemente la receta Hard Boiled se haya desgastado tanto que debería ser mejor mantenerla en el congelador.

Perfidia, una canción que jamás pude escuchar.


Citas