¿De qué va todo esto?

Sencillo. Me gusta leer, pero me encanta escribir. Pienso que es una forma de relajarse y expresarse donde nadie nos puede callar.

Son mis crónicas, reseñas, escritos, pensamientos de los libros que he leído. Intentaré subir uno cada semana.

Estoy en proceso de escribir, así que los comentarios son totalmente apreciados. Me considero un "escritor estúpidamente apasionado".

El punto de todo esto es sientas lo que yo sentí al leerlo e imagines los pasajes como yo lo he hecho. ¡Que leas el libro!

viernes, 8 de septiembre de 2017

Fragmento 817: Llamadas ahogadas

El telefono suena. Llaman. ¿Me importa? El repiqueteo...mortal, suena y suena en mi mente. Ring. Rang. Ring. Rang. Mata. El repiqueteo mata, muele. Levanto despacio el celular. Mis ojos están terriblemente enrojecidos. Miro fijamente al celular, la luz estrepitosa e intermitente alumbra mis ojeras mórbidas, hay atisbos de lágrimas en mis promulos. Estoy deshecho, como siempre, como nunca.

Sé quién es. ¿Me importa? Sé bien quién es. No quiero contestar, pero lo haré. Presiono firmemente el botón de contestar. Mientras lo hago, pienso en su partida, y en todo el dolor que me ha producido. Un dolor sordo, que no se ha ido con el tiempo, sigue fresco, sigue rojo, sigue doliendo. Puta madre.

Bueno. Digo escuetamente, seco; no merece otro tono. Me duele por dentro, mi voz tiembla y suena como una cripta recién abierta. La imagino como un crujir de huesos viejos, lastimeros. -Hola, Juan Diego. Soy yo. Pensé que era una buena idea llamar (no lo es). -Son las 3:44, duermo, lo hago de noche, de día, todo el tiempo... desde tu partida. Ella dice entre sollozos: he tenido una horrida pesadilla y pensaba en contarte, pero si quieres puedo colgar y ahogar el sentimiento. -No, le digo, adelante, cuentame, la exhorto. Quise negarme, pero mis labios dijeron quedamente que sí.

Ella empiza a contar: -Volvía de una fiesta, un lugar caro, una noche cara. Volvía en uber a casa y un tipo se subió. El del uber fingía perfectamente que no lo conocía, el tipo se me abalanza, se me monta, y me mata. Tiene una navaja, va directo a mi cuello, me ahogo entre la sangre y sollozos. De pronto despiero, estoy temblando y asustada, y pensé en llamarte...

Siento que las lágrimas corren por mis ojos como pequeños rios cristalinos, pronto pierdo el control. Quiero gritar, y no dejar de hacerlo hasta que se me corte la voz. El alcohol sigue recreando su llamada, y yo estoy ahogado en el. Sé que ella murió esa noche, leí el expediente cientos de veces, ella sigue recriminandome en sueños que no fuie con ella ese día a la fiesta. Porque estaba cansado, siempre lo estoy... siempre lo estaré.

Otra noche sin dormir..

Otra noche llorando por tu ausencia...

Otra noche esperando que tu llamada no llegase.


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