¿De qué va todo esto?

Sencillo. Me gusta leer, pero me encanta escribir. Pienso que es una forma de relajarse y expresarse donde nadie nos puede callar.

Son mis crónicas, reseñas, escritos, pensamientos de los libros que he leído. Intentaré subir uno cada semana.

Estoy en proceso de escribir, así que los comentarios son totalmente apreciados. Me considero un "escritor estúpidamente apasionado".

El punto de todo esto es sientas lo que yo sentí al leerlo e imagines los pasajes como yo lo he hecho. ¡Que leas el libro!

viernes, 13 de mayo de 2016

Juan y el dolor. ¿O el dolor de Juan?


Antes que nada quiero dar la bienvenida a esta nueva sección en el blog: al ensayo. No sé por qué estoy escribiendo esto, ni siquiera sé para qué, no es que esté sintiendo dolor en estos momentos (o tal vez sí), pero desde hace varios días tengo en mi mente la palabra "pain" y no puedo sacarla de ahí. Así que vamos a ahondar un poco en ésta para ver sí puedo justificarla… Necesito justificarla.

Ya sé que de esta manera siempre comienzo mis previos, pero: ¿qué es el dolor? ¿Cómo se siente el dolor? ¿Y sobre como sabemos que es dolor? Lo primero que hay que diferenciar es que el dolor no es lo mismo que el sufrimiento; el dolor es una emoción que te recuerda que estás vivo, que te hace mantenerte alerta y es aquella sensación que te hace prender una alarma en tu cabeza. El sufrimiento es una agonía prolongada que no te deja estar en paz. En pocas palabras el dolor es algo que estalla y el sufrimiento es algo que se mantiene.

Hay otro sentimiento parecido que es la añoranza y esta es una extensión de la tristeza que te mantiene pensando -patéticamente- en algo o en alguien. Nuevamente el dolor sale a flote por diferenciarse y sentirse rico. Antes de pensar que soy un pervertido, sociópata o adicto al dolor no me podrán negar que a ustedes también les encanta el dolor… ¿qué como lo sé? Porque a todos nos fascina el dolor, a mayor a menor escala; sí, te estoy hablando a ti que vas al gimnasio y sientes que las fibras de los músculos se destruyen -microscópicamente- para dar paso a nuevas,  te hablo a ti ciclista que después de andar en bici por horas tus piernas te queman, te hablo a ti señorita que su novio le acaba de morder el labio en una reacción inesperada de salvajismo, y finalmente te hablo a ti psicópata que te regocijas causando dolor a otras personas por el puro hecho de poder hacerlo.

Me ha surgido una duda mientras escribo… ¿existe el dolor mental o es únicamente físico? Me voy a arriesgar (aunque francamente me gustaría la explicación de un psicólogo) creo que el dolor puede ser únicamente físico porque es una reacción que viaja a través de los impulsos neurológicos (?) y cuando es mental tiene un nombre diferente… la mente es mucho más delicada así que dejémosla por ahora, no queremos entrometernos en fragmentaciones y csas de esas.

¿Seguimos? ¿Qué tan cierto es esa premisa gitana que un dolor mayor cura a uno menor? En primera instancia es verdad, porque por milésimas de segundo olvidas todo lo demás y te concentras en ese dolor sordo que acabas de experimentar, por lo tanto olvidas el pequeño. Pero a largo plazo tendrás dolores diferentes… así que si usted es adicto al dolor ya sabe como entretenerse. *guiño*.

¿Qué hay acerca de los "painkiller"? Sé que la traducción correcta es analgésico o calmante, pero yo me quedo con la de mata dolor; sencillamente suena genial o maravilloso algo que te quite el dolor de tajo… hmn… recordé los famosos novril de la novela Misery. ¿En verdad necesitamos algo que nos calme al dolor o solo es un efecto placebo? Todo cabe en la mente de las personas.

Vayamos a la parte álgida del ensayo: El placer en el dolor. ¿En serio creemos que hay gente que disfruta teniendo dolor? ¿En serio no creemos que hay gente normal que disfruta teniendo dolor? ¿Ejemplos? Hay miles… los que se tatúan, los que se besan, los que se perforan. Ya estoy entendiendo hacia donde quieren llegar, ustedes quieren que les diga que sucede con las personas que viven para el dolor y que solamente pueden estar bien con éste, ¿verdad? Pues soy su persona equivocada, aunque la palabra, el sentimiento y las definiciones abunden en mi mente, no he llegado a cruzar esa barrera de vivir para el dolor… aunque tal vez no sea vivir, sino coquetear. *doble guiño*.

Parte final de este experimento called ensayo: El umbral del dolor. ¿Qué saben acerca de esto? Todos tenemos "fronteras" o límites de dolor, algunos tenemos muchísimo más y otros tienen muy poco (espero hayan entendido mi afirmación). No estoy seguro si alguien normal se pueda entrenar para soportar más el dolor, pero estoy seguro que se debería poder. Mi frontera-umbral es alta… cada vez que corro… cada vez que corría me dolía, no dejaba de hacerlo, hasta que pude ahogarlo y comencé a disfrutarlo. Esa maravillosa sensación de esforzarte, de romper tus límites y sentir que ha valido la pena… aunque ahora no puedas correr y te estés lamentando montones por ello.


Finalmente quiero que me digan que dolor les gusta, y para cerrar quiero que imaginen el dolor que han sentido, puede ser el que ustedes quieran, pero recomiendo alguno que haya sido producto de una relación amorosa. Recuerden que el dolor es físico… el dolor es rico… y yo sigo intentando justificarlo… 

Les dije que me gustaba el dolor...

3 comentarios:

  1. El pequeño niño del bosque es masoca...que interesante...:3

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    1. Justo acabo de leer a Fromm y hace una perfecta distinticion entre el sádico y el masoquista. Creo que sabes la definición de memoria y no necesito aclarar que no soy "maso". No se halla el placer dejando que "alguien" te domine.

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