¿De qué va todo esto?

Sencillo. Me gusta leer, pero me encanta escribir. Pienso que es una forma de relajarse y expresarse donde nadie nos puede callar.

Son mis crónicas, reseñas, escritos, pensamientos de los libros que he leído. Intentaré subir uno cada semana.

Estoy en proceso de escribir, así que los comentarios son totalmente apreciados. Me considero un "escritor estúpidamente apasionado".

El punto de todo esto es sientas lo que yo sentí al leerlo e imagines los pasajes como yo lo he hecho. ¡Que leas el libro!

lunes, 5 de diciembre de 2016

Crónicas de viaje: Luchas, Patrick Miller y McCarthy’s



Viernes. Son las 6:30 am, siento el rescoldo del alcohol en mi boca. No estoy crudo, bebí agua durante todo el inter. Llego al trabajo y ordeno un café con cuatro (4) cucharadas de café para combatir mi desvelo de la noche anterior, justo como al velador -que llevo dentro de mí- le gustaría. El día se me pasa rápido y pienso en lo que me espera al salir: lucha libre.


Apoyando al rey de los crustaceos
Dejo el auto en mi casa, y me dirijo al centro en transporte público, el frío comienza a arreciar en la ciudad. Llego un poco antes de la hora acordada con mi primo, la función comienza 20:45. Mi primo se encuentra con sus amigos que están viendo las máscaras y las playeras, como yo estoy acostumbrado a las luchas ya no me impresiono tanto. Esperamos a que lleguen mis primas y nos adentramos a la expectante Arena México; habría evento especial: campeonato de la leyenda azul.
Después de las luchas de relleno, comenzaba la semifinal, y al parecer fue la que todo el público disfrutó más. Si usted nunca ha ido a las luchas, tiene que ir con la mente abierta para ver toda la fauna que se halla ahí, desde los luchadores musculosos (que no luchan un carajo, pero son rostro), las edecanes que salen en cada caída, los mini luchadores, hasta los parroquianos que gritan lisuras para expresar su horrido día laboral (yo me encuentro en los que gritan lisuras desde tiempos inmemoriales). El torneo acabó con un excelente resultado, y complacidos con la extravagancia de la función nos dirigíamos a seguir la noche… elegimos un lugar de recreación un poco atípico: El Patrick Miller.


¡Luchas!

Al llegar aún no estaba tan lleno, así que compramos pocas fichas (cambias tu dinero por fichas que se cambian a su vez por cervezas) y nos pusimos a mirar la fauna local, la cual es extremadamente  más diversa y exuberante que en las luchas. Abarcan desde los bailarines amateur hasta los góticos consagrados que se saben todos los pasos y canciones. Por lo que tengo entendido cada fin de semana hay una temática diferente (la cual no recuerdo muy bien), desde ochentera hasta electrónica. El lugar es una apoteosis de la cultura pop, que si a usted le gusta mover el esqueleto a esos ritmos encajara a la perfección en este lugar ubicado en la colonia Roma.
Casi al final nos pusimos a beber, y el team Araizaga iba ganando en cervezas bebidas. Déjenme presumir que el team Araizaga siempre gana en ese tipo de retos. Después de yo solo me supiera un par de canciones de Erasure, estábamos listo para irnos, el lugar estaba a reventar y literal ya no cabía una sola alma, nunca supe en qué momento se llenó TANTO. Yo estaba cansado y desvelado por el día anterior, así que decidí comer algo para aguantar. Al final nos llevaron al callejón de San Jeronimo, pero ya era muy tarde para seguir la fiesta así que volvíamos a mi casa en Uber pool. Después de un viaje suicida por lugares peligrosos en el centro, regresaba a dormir… menos de cinco horas.
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Pulques.
Sábado. Son las 9 am, o algo así. No descansé mucho. Siento mi cuerpo fatigado y me quedo mirando al techo. Tenemos que desayunar, tenemos que hacer algo el sábado, tenemos todo el día por delante. Se me ocurre cumplir una promesa, y después de almorzar nos dirigimos a una de las mejores pulquerías de la ciudad: La Paloma Azul. Después de degustar los elixires de nuestros antepasados y probar varios sabores (entre los cuales destacan pistache, avena, apio y piñón) nos dirigíamos al prefacio del partido del lunes: Fan Fest NFL, ubicado en Chapultepec. Ahí pudimos observar algunas dinámicas de la NFL y hasta participamos en “Draft Day”, en las demás había demasiada gente. Seguimos caminando hasta llegar a Reforma, nuestro objetivo era ver los cascos de artistas mexicanos que ahí se encontraban, pero tuvimos que parar en la Casa Cultural Suiza, ahí conocimos un poco de la cultura suiza y probamos su comida típica; él probó la salchicha con pan y yo pastel de cebolla con tocino, acompañados claro de un par de cervezas típicas.
Artesanal de calabaza
Después de ver los cascos, hubo unos realmente bien diseñados y otros no tanto, proseguimos por el tour a la ciudad. Cuando veníamos en Uber, vimos un bar cerca de Insurgentes y Ámsterdam, así que hacia allí nos dirigíamos. El bar era de cerveza artesanal y ubicado en una zona hipster, así que los precios no eran tan baratos. Después de degustar una cerveza cada uno, caminamos a la que sería la parada final del sábado: McCarthys.
Seguía siendo sábado, y la única promoción vigente era la de 2x1, así que la aprovechamos, justo como en Mérida pedimos Bohemia. La clara para él, la oscura para mí. Nuestra idea al principio es que todo sería breve, echar un par de cervezas y descansar para ir mañana frescos a pueblos, todo iba bien, hasta que llegaron nuestras primas. No estoy diciendo que ellas nos hayan inducido a tomar, pero es que con ellas siempre hay ambiente, y obviamente nos dieron ganas de tomar… y a mí de comer. En este punto tengo que recomendarles las hamburguesas de McCarthy’s, nada caras y bien servidas, y creo que hay promoción los martes. Pedimos un par de promociones más, yo no quise seguir bebiendo porque el día después tendría que manejar, y no es que no pueda manejar crudo, no me gusta manejar cansado, eso es lo peor, y la carretera de Puebla no es la mejor para manejar. Después de las promociones, jugamos futbolito y después de ser barrido por el cangrejo, pude ganarle a mi prima. Fue mi parte favorita. Esperamos a que la banda en vivo se presentara y seguimos bebiendo, ellos yo no. A mí se me cerraban los ojos. Horas después por fin después de que me vieran a punto de dormir en el bar nos fuimos, el amigo de una de mis primas nos llevó hasta mi casa. En este punto todo se vuelve raro, yo iba cansado y… solo oía de fondo unos cumbiones. Lo último que recuerdo fue que llegamos de la Roma a mi casa en menos de 16 minutos, un nuevo record.


Ganandole a la chiki en el futbolito.

Llegamos a casa, y después de hablar de cosas de cangrejos por unos minutos, me fui a la cama, tenía que recobrar algo del sueño perdido, y tenía que alistarme al menos mentalmente para el viaje hacia Puebla.
Es el fin de la segunda, la última el próximo lunes, y abarcará desde Puebla hasta la despedida, incluyendo por supuesto el partido de la NFL.

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